Mex T-50 — Junta de dilatación para carreteras y puentes de tráfico bajo a medio
En la red carretera nacional mexicana, la gran mayoría de los puentes vehiculares operan bajo condiciones de tráfico bajo a medio, con movimientos estructurales que no requieren soluciones de alta complejidad ni gran apertura. Para estos escenarios — puentes secundarios, vialidades estatales, accesos a zonas urbanas y estructuras de mediana envergadura — lo que se necesita es una junta confiable, de instalación ágil y costo controlado, que cumpla con la normativa de la SICT sin sobredimensionar el presupuesto del proyecto.
A diferencia de las juntas de perfil de aluminio extruido como la familia WOSD, la Mex T-50 está construida con soportes de acero fijados pasivamente a cada lado de la junta, combinados con un perfil elastomérico de neopreno que absorbe los movimientos y sella la apertura. Esta construcción le permite acomodar movimientos longitudinales de hasta 55 mm, desplazamientos verticales de hasta 40 mm y absorber movimientos de rotación, todo en un sistema de menor costo y más rápida instalación. Su disponibilidad en dos configuraciones — tipo ángulo y solera, y tipo solera doblada — la hace adaptable a distintas condiciones de obra sin necesidad de fabricación especial.
La Mex T-50 es la elección estándar para constructoras, dependencias gubernamentales y supervisores de obra que trabajan en proyectos carreteros de la red federal o estatal con tráfico bajo a medio. Es especialmente adecuada cuando el presupuesto del proyecto requiere optimizar costos sin sacrificar el cumplimiento normativo, o cuando los plazos de obra demandan una instalación rápida. También aplica en estacionamientos en estructura y en rehabilitaciones donde la junta original del mismo tipo ha concluido su vida útil.
La instalación de la Mex T-50 se realiza mediante reservaciones acondicionadas a cada lado de la junta, donde los soportes de acero se fijan pasivamente a la estructura. El perfil de neopreno se coloca como elemento de cierre y sellado, completando el sistema sin requerir equipos de gran envergadura. Su proceso de instalación está regulado por la norma SCT N·CSV·CAR·4·03·002/02, que establece los procedimientos desde los trabajos previos hasta los criterios de aceptación, lo que facilita la supervisión y la entrega de obra ante cualquier entidad responsable de la vía.